HADES EL DIOS DEL INFRAMUNDO (Daniel Sanz)

Hijo de los titanes Cronos y Rea, y hermano del poderoso Zeus fue el líder del Inframundo Apodado "el invisible", el dios del inframundo iba ataviado con un cetro o una cornucopia, y su nombre también hacía referencia al tenebroso lugar al que las almas de los difuntos iban a pasar toda la eternidad.

Hades


Posiblemente Hades fuera el dios más temido por los griegos, y por este motivo tanto Homero como Hesíodo lo describían como un dios "sin piedad", "detestable" o "monstruoso". Se casó con su sobrina Perséfone, hija de su hermana Deméter, a la cual raptó para llevarse a su reino de sombras y convertirla en su esposa.

Perséfone

Hades era un dios tan temido que hasta decir su nombre causaba miedo. Así, para evitar pronunciar el nombre del terrible dios de los infiernos, los humanos utilizaban el nombre de "Eubuleus" (el que da buenos consejos) para referirse a él.
 
El dios Hades era el único que no vivía junto al resto de divinidades en el monte Olimpo. Su reino se localizaba en el neblinoso y oscuro inframundo, morada de los muertos y que se encontraba oculto bajo tierra. Era un lugar lúgubre y peligroso, del que nunca se podía escapar. De hecho, con la sola excepción de los héroes Heracles, Teseo y el músico Orfeo, fueron muy pocos los mortales que lograron abandonar el reino de Hades una vez habían penetrado en él.

La antesala del oscuro reino de Hades era la laguna Estigia, un páramo solitario hasta el que llegaban las almas de los muertos acompañadas por el dios Hermes. Allí les aguardaba Caronte, el barquero del inframundo, que era el encargado de trasladarlos hasta las puertas del Hades vigiladas por el terrorífico Cerbero, un perro de tres cabezas que se encargaba de que ningún alma escapara a su inapelable destino. 

Cerbero


Caronte exigía un pago a las almas que había de conducir al inframundo, un óbolo, que era depositado bajo la lengua del difunto por sus deudos (quien no pudiera pagar era condenado a vagar durante toda la eternidad por la tierra como un fantasma, un alma en pena). Una vez en el Hades, los tres jueces del inframundo, Minos, Radamantis y Éaco, decidían cuál iba a ser el destino final de las almas, juzgando los actos que estas habían llevado a cabo en vida.

Si los jueces consideraban que un alma había llevado una vida honesta, esta era conducida al río Lete para que bebiera de sus aguas y olvidara todos sus recuerdos, y luego, por fin, podía acceder a los idílicos Campos Elíseos. Por contra, si se consideraba que un alma había llevado una vida reprobable o que había ofendido a los dioses, esta caía en manos de las Furias, las responsables de aplicar los castigos a los malvados, que la llevaban al tártaro, el nivel más profundo del Hades, donde era castigada eternamente.

Minos Radamantis y Éaco



El reino de Hades estaba poblado por los espíritus y las sombras de los que un día habían sido seres mortales. Nadie recordaba quién había sido en su vida anterior, pues todos habían bebido de las aguas de uno de los cinco ríos que atravesaban el inframundo, el río Lete, conocido como el río del olvido. En el Hades no se distinguía ni a los buenos ni a los malos, tan solo había una excepción, aquellos cuyos crímenes hubieran ofendido a los dioses.

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